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La Facultad de Trabajo Social ante la catástrofe social como consecuencia de la tormenta del 2 de abril.

Luego de la tormenta e inundaciones del 2 de abril en la ciudad de La Plata, que dejó el saldo 150.000 personas afectadas, más de 55.000 hogares dañados y más de 50 muertos reconocidos,  es evidente que resulta imperioso promover una regulación del suelo y el mercado inmobiliario, a la vez que realizar las obras de infraestructura necesarias, que ya han sido recomendadas en varias ocasiones por diferentes ámbitos de la Universidad de La Plata y los Colegios Profesionales de Arquitectos e Ingenieros. 

Las consecuencias trágicas de este fenómeno natural son estrictamente sociales y muestran a las claras la falta de políticas públicas sobre la regulación del suelo, y la inacción de los gobiernos Municipales y Provinciales que en variadas ocasiones fueron alertados sobre el peligro de inundaciones a partir de la fatídica inundación de enero de 2002.En los últimos años la Ciudad de La Plata  creció a merced del mercado inmobiliario, con escasa presencia de políticas públicas en desarrollo urbano y regulación del suelo, y las consecuencias se hacen evidentes cada vez que la soporta una lluvia importante. La planificación urbana y la gestión territorial deben ser políticas de Estado y no hay que olvidar que gran parte de los procesos de valorización inmobiliaria proviene de decisiones públicas en infraestructura.

Antecedentes de la catástrofe.El 27 de enero de 2002 la ciudad sufrió una gran inundación que la sumergió casi por completo: cayeron casi 80 milímetros en una hora siendo evacuadas alrededor de 70 mil personas. Dos años después, para prevenir otro desastre similar, un equipo de profesionales presentó un plan de obras hídricas, con alcantarillado y desagües que tenía como eje la cuenca del arroyo El Gato. Sin embargo la propuesta no avanzó y en marzo de 2005 la ciudad quedo otra vez anegada. En febrero de 2008, la zona norte del partido tuvo que enfrentar otro escenario caótico por las fuertes lluvias, que dejaron un saldo de más de 90 mil afectados con la trágica consecuencia de un muerto.En ese momento un informe de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de La Plata advertía sobre el peligro de recrudecimiento de las inundaciones, "si no se contiene la urbanización descontrolada y no se trazan planes hidráulicos adaptados a estas tormentas". En marzo de 2010 la realidad le dio la razón: el agua tapó gran parte de la Ciudad de Ensenada.

Es evidente que en los últimos  años hubo un crecimiento en las construcciones que no fue acompañado por el sistema de desagüe pluvial. El entubamiento subterráneo de arroyos y la construcción indiscriminada de edificios, con el agravamiento del cambio climático, son las principales causas de las trágicas inundaciones que azotaron la ciudad de La Plata en los últimos años.Las inundaciones en la Ciudad de La Plata como la de Buenos Aires tienen orígenes similares. Ambas son ciudades que no tuvieron en cuenta a ninguno de los arroyos que existían en el terreno donde se levantaron. La idea de que los cursos de agua son molestias por los que se los entuba es una de las causas mas importantes en el recrudecimiento de inundaciones en las áreas metropolitanas y el Gran La Plata. 

Este entubamiento de arroyos de llanura,  estrecha las posibilidades de escurrimiento de las aguas durante tormentas intensas, a lo que se suma la impermeabilización por el pavimento y el crecimiento indiscriminado de la construcción.Las bases de las torres de edificios se convierten en impedimientos para que escurran las aguas y constituyen un dique al escurrimiento subterráneo de las aguas hacia los arroyos y el Río de la Plata.Por otra parte como opinan muchos especialistas en meteorología, el cambio climático es un fenómeno que vino para quedarse y hay que prepararse para enfrentarlo. Los expertos en el tema consideran que hay que establecer un sistema de alertas que comienza con el parte del Sistema Meteorológico y que debe garantizarse que llegue a la población. Esta práctica debe ponerse en movimiento fundamentalmente con mecanismos de participación social para que los  vecinos puedan tener un patrón de respuesta y saber qué hacer y adónde recurrir.Es necesario tomar medidas estructurales para adecuar las ciudades a este nuevo régimen de lluvias extremas  y para eso es necesario que las autoridades tomen en serio el cambio climático. La catástrofe que cobró víctimas humanas y arrasó con los bienes de miles de familias, tiene como causa principal la irresponsabilidad con la que las autoridades han venido tomando el cambio climático. 

Acerca del Código de Reordenamiento Urbano.El Código de Reordenamiento Urbano aprobado por la Municipalidad de La Plata en el año 2010 fue objeto de críticas de instituciones especializadas desde sus comienzos. El rechazo de varios sectores a esta norma se fundamentó en su momento que la misma es juzgada como un negocio inmobiliario con consecuencias graves para el desarrollo sustentable de la Ciudad. La Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la UNLP que ha formado parte desde 1996 - por Ordenanza Municipal - del Consejo de Ordenamiento Urbano y Territorial C.O.U.T., organismo asesor del Área de Ordenamiento Urbano de la Municipalidad de La Plata, manifestó en su momento que, no comparte, los mecanismos y procedimientos que se han llevado a cabo para la aprobación de la modificación de la Ordenanza 9231 y modificatorias (Código de Ordenamiento Urbano y Territorial) aprobado por el Concejo Deliberante, el mes de abril de 2010.  Según un informe del Centro de Ingenieros de la provincia de Buenos Aires señala que la norma del Municipio es un código que no responde a ningún plan urbano ni vial sino más bien a un agrupamiento de medidas desarticuladas. Y al respecto sostiene que "se modifica un código cuando no se han discutido cuestiones locales y regionales fundamentales para el crecimiento de la ciudad, que van más allá de la altura final de los edificios, como lo son el destino del Bosque, el Puerto, el aeropuerto, las zonas rurales, las vías de comunicación, las inundaciones y una variada lista de ítems cuya finalidad desconocemos".

Las advertencias de expertos y la Justicia. Estos  cuestionamientos a la sanción del Código se suman a las advertencias reiteradas al Gobierno Municipal por expertos en hidráulica y señalada hace dos años por la Suprema Corte de Justicia Bonaerense respecto a los riesgos de una inundación de proporciones ante la falta de planificación en los cambios introducidos en la edificación urbana.  El tribunal supremo, al hacer lugar a un amparo de organizaciones ambientalistas, habló de "un potencial riesgo de afectación a la estructura general de la ciudad y su capacidad de soporte en términos de servicios".La Corte advirtió  al intendente Pablo Bruera por "la relajación de normas destinadas a regular el uso del suelo" al sancionar un nuevo Código de Ordenamiento Urbano. Hace dos años el alto tribunal hizo notar que el nuevo código reemplazaba algunos parámetros estrictos por "otras variables que sólo parecen tender a una mayor edificabilidad", pero podrían provocar "un potencial riesgo a la estructura general de la ciudad".También varios estudios del Departamento de Hidráulica de la Facultad de Ingeniería advirtieron sobre los problemas hídricos de la ciudad. Un informe realizado en 2007 por los profesionales Pablo Romanazzi y Arturo Urbiztondo  mostraba, luego de un trabajo de cinco años, la necesidad de encarar obras en la zona del arroyo El Gato, en Tolosa, que resultó particularmente castigada durante la última tormenta.
El temporal del 2 de abril fue un fenómeno inusual, que rompió el récord de precipitaciones en la región, según el Servicio Meteoro¬lógico Nacional (SMN), pero, según el informe, la infraestructura en el lugar estudiado no está preparada siquiera para soportar los efectos de una tormenta de dimensiones más corrientes. "Sobre la base de los estudios realizados se pudo constatar que el sistema actual de evacuación de excedentes pluviales en la cuenca del arroyo El Gato se presenta insufi¬ciente aun para tormentas frecuentes de baja magnitud".Para la cuenca del arroyo El Gato -un curso de agua que forma parte del río Santiago y atraviesa San Carlos, Ringuelet y Tolosa, los barrios más afectados por la inundación-, la Facultad de Ingeniería planeó un ensanche desde el puente del Ferrocarril Roca hasta la avenida 19. Además, instó a que se impida que siga asentándose gente sobre el arroyo.Ese estudio fue entregado al intendente de La Plata y después al gobierno de la Provincia de Buenos Aires, que inició el proceso para licitar las obras sugeridas. Pero estas obras nunca se licitaron.

 La acciones ante la catástrofe. Ante la situación planteada el estado municipal puso en evidencia su incapacidad de respuesta y reacción ante la catástrofe. Esto demuestra la inexistencia de un desarrollo de las áreas de defensa civil y de desarrollo de políticas de emergencia ante las catástrofes. El Intendente Municipal, Pablo Bruera, lleva 6 años en la gestión municipal pero no ha sabido institucionalizar debidamente el área de Defensa Civil, que tiene como responsabilidad el sistema de alarmas y telecomunicaciones. El Gobernador Daniel Scioli tampoco estuvo a la altura de las circunstancias. La catástrofe evidenció la debilidad de la política social de la Provincia que ha desfinanciado sistemáticamente las áreas de salud, educación y desarrollo social, mientras fortalece el área de seguridad en la línea de intervenir sobre la pobreza a través de la criminalización.Como contrapartida la sociedad civil a través de diversas organizaciones sociales locales, constituyó la verdadera respuesta ante la catástrofe desarrollando una importante estrategia solidaria que no solo abarcó lo material, sino que implicó dimensiones de lo subjetivo como fueron las diversas acciones de contención que se realizaron en articulación con profesionales de Colegios Profesionales y facultades de la UNLP. 

En este marco la Facultad de Trabajo Social han coordinado acciones de recuperación y sistematización de información relevante acerca de las poblaciones y zonas más afectadas por el temporal, que las organizaciones sociales  pusieron a disposición para avanzar en la construcción de un diagnóstico preliminar. Asimismo, junto a la Facultad de Humanidades se presentó un mapa georeferencial del Gran La Plata que permite contar con información acerca de: cuencas hídricas, organizaciones sociales presentes en cada territorio; instituciones públicas de salud, educación, deportivas y recreativas; además de identificar los territorios con los cuales la UNLP viene trabajando desde las políticas de docencia, investigación y extensión.Se está  participando de la Comisión de Situación Socio-sanitaria y Alimentaria del Consejo Social que, en una primera etapa acordó desarrollar acciones de promoción y prevención comunitaria en diálogo con las actividades asistenciales que desarrolla el Ministerio de Salud. Particularmente al interior de la Facultad se conformó un equipo responsable del relevamiento de estudiantes, docentes y no docentes afectados por la inundación, con el propósito de acompañar la situación.

Asimismo, se organizó un equipo encargado de sostener tareas asistenciales y de gestión de recursos en territorio.Por otra en virtud de la preocupación generada por la última inundación, donde oficialmente se reconocen 60 personas que perdieron su vida producto de la misma, socializamos y acompañamos la iniciativa de la Comisión Provincial Por la Memoria de la Provincia de Buenos Aires en relación a la recepción de denuncias por desapariciones, muertes o irregularidades en el proceso de reconocimiento de las víctimas fatales, y su presentación ante la justicia.Por esta razón la Facultad de Trabajo Social en pos de seguir fortaleciendo la reconstrucción del tejido social y territorial, y en un accionar coordinado con la Comisión Provincial Por la Memoria, recibirá información y denuncias en pos de garantizar un mecanismo de investigación serio para el esclarecimiento de lo sucedido. En esta dirección desde la Comisión de DD HH, la Secretaría de Extensión y el Área de Trabajo Social se está trabajando en una estrategia de vinculación con las diferentes  organizaciones sociales e instituciones con las que la Facultad viene trabajando desde hace largo tiempo a través de los centros de prácticas y proyectos de extensión. Esta línea de trabajo nos lleva a pensar las consecuencias de la catástrofe desde una mirada sociosanitaria de las consecuencias. El criterio oficial de contabilizar sólo a las personas que fallecieron los días 2 y 3 de abril, siempre que fuera en la vía pública y si la causa de la muerte hubiera sido "asfixia por inmersión", es un recorte legal que deja por fuera las consecuencias mediatas del desastre. Así este enfoque tan restrictivo, excluye otras causas que fueron consecuencias del temporal. En este sentido entendemos que cardiopatías, neumonías, hipotermias, electrocuciones, como así aquellas muertes producidas en los días siguientes en los domicilios o instituciones deben ser investigadas para que con un criterio sociosanitario del desastre podamos arribar al número real de víctimas fatales de la catástrofe.

Por último hacemos nuestras las consignas de las asambleas barriales:

  • Esclarecimiento del número real de víctimas fatales.
  • Juicio y castigo a los responsables políticos.
  • Subsidios y resarcimiento de todos los bienes perdidos.
  • Suspensión por un año de impuestos y tasas sobre los bienes para los damnificados.
  • Inmediata ejecución de obras hidráulicas bajo control y participación de las asambleas de vecinos.
  • Derogación del Código de Ordenamiento Urbano.
  • Esclarecimiento de lo sucedido en YPF.